Querer estar bien todo el tiempo termina cansando. La exigencia constante de bienestar genera presión y autoengaño. La vida humana incluye momentos de cansancio, incomodidad y dificultad. Pretender sentirse siempre bien impide procesar lo que toca vivir. La paz no es ausencia de malestar, sino capacidad de atravesarlo sin perder el rumbo. Permitirse no estar bien libera tensión interior. La estabilidad nace de aceptar la realidad tal como es, no de forzar un estado permanente que no corresponde a la condición humana.
TRES AÑOS CUMPLIDOS !!!!
Hace 13 años


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